MUCHA TELA DE DONDE CORTAR José Luis Huergo
Presas de encono y ciegas de ira, las novias de Edgar Sánchez Ramos se lanzaron cual jauría sobre quien esto escribe, en representación del representante popular que, por lo visto, no es capaz de representarse ni a sí mismo.
La menos agresiva dijo que mis comentarios respecto a la asunción de Edgar al Congreso, son de mal gusto, de modo que recurrí al tumbaburros de la Real Academia, verá usted: ascensión. (Del lat. ascens?o, -?nis). f. Acción y efecto de ascender (? a un sitio más alto). asunción. (Del lat. assumpt?o, -?nis). f. por antonom. En el catolicismo, hecho de ser elevada al cielo la Virgen María en cuerpo y alma. Luego entonces, dado que Edgar Sánchez, alias Condorito, no ascendió, sino fue ascendido casi por obra y gracia del Sr. de las Maravillas, lo correcto es hablar de la asunción de Condorito. La historia del hoy diputado local es bastante oscura, como lo he asentado ya en otras ocasiones, si no es casualidad que Carlos Miguel Ignacio a la fecha no pueda aclarar su cuenta pública, luego de tantos años, si Condorito fue su director de obra pública. Eso si, Edgar Sánchez hasta de constructora se hizo. A partir de entonces, se brincó a Convergencia y dos veces hizo campaña para la presidencia municipal de Huauchinango, la primera vez le ganó Carlos Martínez Amador, la segunda, en el 2007, luego de feroz inicio, se apagó a medio camino, dejando el paso libre a Rogelio López Angulo. Y pos sepa Dios, el caso es que, desde entonces, a su constructora no le faltó obra pública, en Tlatlauqui, para taparle el ojo al macho (sin albur) Con su carita de no-rompo-un-plato, es especialista en engañar advenedizos ¡Ay de aquel que le crea sobre una cita o cualquier tipo de trato!, el inocente o la inocente se quedará esperando, porque el hoy diputado por carambola es bueno para prometer, pero nada de cumplir. Si allá en Radio Banqueta se dice que su mujer lo dejó porque todo, pero todo, lo deja a medias. El caso es que pasó, de ser el soltero más codiciado, a ser el santo niño más venerado. No pasa un día sin que una o varias féminas acudan a su oficina en el Congreso, previa cita, a solicitar los favores del informal, quien, simplemente, no llega. Y, como decía mi abuela, cuando alguno hace luz, lo rodean las moscas, y no es la excepción, pues son varias las personas a su servicio que matan el tiempo chateando en la computadora o cotorreando entre ellos, pues jamás se sabe donde anda el fulano. Bueno sería, insisto, que el procaz Edgar Sánchez Gómez le perdiera el miedo al micrófono de quien esto escribe y respondiera algunas preguntas, aunque a estas alturas no le creo ya ni la Epístola de Melchor Ocampo, dado que vamos para 4 meses 4 de plantones y, en los extraños casos en que hemos coincidido en el Congreso, se echa a correr a la voz de “ahorita vengo, voy al reloj del Gallito a ver la hora” Tal como en la campaña del 2007, poco a poco la gente lo ira conociendo y terminará solo, a ver quién le da su voto ahora que se lance para diputado federal, el pobre. La realidad de las cosas es que tras su carita de niño bueno, se esconde un ser sin escrúpulos, que jamás hubiera alcanzado una diputación por la vía del voto. Pero, decía mi abuela, alegre el indio y le dan maracas. ¡Recórcholis! Se acabó el espacio. Nos vemos, pues… |