| CAOS VIAL EN HUACHI |
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¡Buenos Días Huauchinango! Por El Huachi En un verdadero caos se convirtió, de buenas a primeras, la calle Corregidora desde su entronque con la calle Rafael Cravioto hasta la esquina con calle Degollado, tres cuadras en las que crece y se inflama el furúnculo vial de la anarquía. Comenzando en la parte más occidental de la calle, una cuadra antes del mercado municipal el comercio informal, el comercio organizado, los microbuses, taxis y toda clase de negocio, se apoderó de la vía pública. Así, donde no apartan el lugar en la calle para “no estorbar en el negocio”, realizan su actividad comercial a bordo de camionetas estacionadas a la orilla de la banqueta que, lo mismo venden frutas, descargan mercancía o de plano los comerciantes, en un atentado a su propia conveniencia, dejan allí sus vehículos de carga, en los aledaños del mercado municipal, durante todo el día mientras que los clientes circulan a vuelta de rueda en espera de un espacio para estacionarse y luego aburridos y frustrados van a otro lado. Allí mismo diversas “terminales” de microbuses esclerotizan el lugar. Desde los que se estacionan sobre la calle Corregidora en la esquina con Bravo, que cargan y descargan el pasaje del lado del arroyo, a ciencia y paciencia de las autoridades, de igual manera estorban los micros que están en la contra esquina, es decir Bravo y Corregidora y en la tercera esquina un sitio de taxis para, finalmente, rematar con la cuarta esquina en donde un negocio de bicicletas, propiedad de un empleado municipal y un puesto de jugos, se apoderan de la cuadra acaparando un espacio vital para la ciudadanía. Más adelante, en el mercado municipal, un apartado muy largo es acaparado por el camión del servicio de limpia y el camión del rastro municipal que, durante las horas pico de venta en el mercado con la asistencia de amas de casa se les ocurre colocar barricadas para que nadie se estacione mientras se acumula la basura aledaño a la descarga de canales de cerdo y ganado bovino para las carnicerías, como si no pudieran manejar horarios nocturnos o en la madrugada. Otros espacios que no funcionan para lo que fueron dispuestos y son acaparados por los vivales mercaderes es la entrada al mercado municipal y un espacio para discapacitados que dejan sus vehículos allí todo el día, sin importar más nada. En la esquina con Ávila Camacho, del lado occidental, un sitio de camionetas de carga y un lugar atesorado por un comerciante de coronas mortuorias, permanece allí impávido ante las tribulaciones que pasa la población y el displicente andar del agente de vialidad que anda a la caza del “diario” ganado por su buena disposición a dejar hacer y dejar pasar, es decir, “hacerse maje”. En el lado opuesto, en la misma esquina, del lado oriental, una terminal de microbuses de USSA carga y descarga el pasaje del lado por el arroyo, estorba a más no poder y la autoridad vial eleva su nivel de ineficiencia. De igual manera tolera que un grupo de agentes de seguridad, uniformados, se apoderen de un tramo y, bastante grande, de la calle en el lado norte de esta confluencia, apartando el espacio con elegantes postes que remata una coqueta banda roja como si se tratara de las corraleras bancarias que colocan para que el público se ordene al caminar hacia las ventanillas de atención. En la acera de enfrente, florerías que allí se encuentran acaparan la calle y lo mismo colocan mesas que arreglos florales o cualquier estorbo para que la gente no ocupe esos espacios y les tape la vista. No se vale. Más adelante, en la cuadra entre las calles Cuahutémoc y Degollado, decenas de apartaderos de “no estacionarse” a cargo de prepotentes e “influyentes” vecinos, de igual manera las decenas de microbuses al grado que hace unos días, como lo dimos a conocer http://www.sierranortedepuebla.com.mx/Policia/policia-federal-denunciado.html un elementos de la Policía Federal atropelló a una mujer y le aplastó el pie con el neumático de su patrulla. Todo esto ante la imposibilidad de circular libremente por las banquetas debiendo, los ciudadanos, tener que bajarse al arroyo para poder caminar. Pero, dirá usted, estimado lector y la autoridad que hace…? ¡Nada! Huachi, Pueblo Trágico.
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