| CONSECUENCIAS DE LA INTOLERANCIA |
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¡Buenos ías Huauchinango!
Por el Huachi Fue en el mes de septiembre del año 2002, siendo presidente municipal el oaxaqueño Carlos Miguel Ignacio López, de infausta memoria, cuando comenzó a rodar un pequeño guijarro que con el pasar del tiempo se convertiría en una gran roca que, a nueve años vista, amenaza con aplastar todo. Pero, usted, estimado lector dirá; “¿de qué habla este mentecato escribidor…?” O como con toda propiedad diría don William Shakespeare "¿what this fool Scriptwriter speaks?... " Pues nada más ni nada menos que del Relleno Sanitario que de lo segundo nada tiene y de lo primero ya se pasó. Fue, como dejamos constancia en su momento, hace nueve años, el 20 de septiembre para más señas, cuando el gobierno de Melquiades Morales Flores puso en funcionamiento este enorme, (ahora lo vemos) foco de contaminación que no por estar tapado y con algunos arbolitos -de dudosa capacidad de vida- que podemos ver desde la carretera, ahora sufrimos las consecuencias.La mala planeación sobre la disposición final de estos desechos nos rebota hoy en plena cara. No hubo la visión de localizar con tiempo y con capacidad de futuro, un lugar adecuado para, además de no contaminar, depositar de manera, ya no digamos profesional porque eso sería mucho pedir, sino siquiera racional la basura. Y decimos esto porque en los tres años del sinaloense (no habrá alguien de Huachi que gobierne a los de Huachi?) avecindado en este municipio Rogelio López Angulo, archienemigo junto con su cuñada Enoé González, de Los Amador, (Alberto, Carlos, Omar, etc., etc.) esperó hasta el último día de su mandato para hacer una jugada “magistral”, clausurar el basurero, acción que no fue contra el actual alcalde Omar Martínez Amador, sino contra toda la población que está siendo afectada por tan demencial acción. Por demencial no nos referimos al cierre, clausura, liquidación, cerrojazo, etc., en los albores de la nueva administración, sino a la mala leche que pudo más que el beneficio colectivo, es decir, el bienestar de la población. Cómo no recordar cuando Rogelio López, a la mitad de la administración vociferó que clausuraría el basurero, pero en ningún momento tuvo lugar, tiempo y menos recursos, para buscar alternativa y todo porque esperaba el jugoso contrato de la rehabilitación del acceso oriente a la ciudad que, de acuerdo con lo que platican algunos expertos, le dejó de ganancia una cantidad cercana a los 20 millones de pesos, poco más o menos o, al menos, así lo platican aquellos que conocen del tema. Hoy, el problema está a punto de turrón, por decirlo coloquialmente, es decir, hacer crisis la situación por lo que requiere de la mayor atención ya que, en la actualidad la basura es un factor de alerta ecológica. De allí que las autoridades municipales, del estado y las federales, del ramo, deben tomar en cuenta muchos factores que, de haberse previsto hace nueve años, nunca se hubiera establecido el basurero en ese lugar. Cómo no recordar el basurero de Tecacalango, incongruencia oficial que duró varias décadas. En ésa época cualquier barranca era buena para llenarla de basura pero hoy, el conocimiento de los efectos directos y colaterales por la acumulación de la basura exige que las autoridades de los tres estratos de gobierno centren sus esfuerzos y recursos para establecer un relleno sanitario adecuado. Que haya, sin duda, estudios a profundidad para conocer, de acuerdo con el manejo más correcto, la vida útil y que haya también la previsión de, en ese lapso, tener un programa de trabajo permanente para evitar la crisis que hoy nos agobia. Urge un lugar adecuado para depositar la basura de Huauchinango, Naupan y Juan Galindo que, aparte de evitar la contaminación ambiental, sea un verdadero polo de desarrollo industrial desde empleo en la selección de la basura hasta la instalación de una planta de reciclado, productor de biogás y otros beneficios ya que a las ganancias por el reaprovechamiento de la basura obliga la razón. Conste. |