LA CRISIS ECONÓMICA Y EL RESQUEBRAJAMIENTO DE LOS VALORES MUEVE A LA GENTE HACIA LA FE
Como cada año las escalinatas hacia la Parroquia se vio abarrotada de tejedores de palma
La gente adquiere los ramos acorde a su economía Las palmas, benditas, son llevadas a sus hogares HUAUCHINANGO, Pue.-18 de abril de 2011.-NSN.- “Creo en Dios, en Jesús, la Virgen y los santos, pero no en los curas…” comentó una señora, de mediana edad, que acudió a la Parroquia de La Asunción, en esta ciudad, para llevar sus palmas a ofrecerlas en la conmemoración del arribo del Hijo del Hombre a Jerusalén.
La Semana Santa en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo se inicia, precisamente con la conmemoración de su entrada a la ciudad de Jerusalén y se conoce como Domingo de Ramos, primer día del viacrucis y en esta ocasión la iglesia católica se vio llena de fieles que llevaban sus ramos de palma en las manos.
La señora, joven y con un bebé en sus brazos, que pidió no ser identificada para no crear mayor polémica, dijo que el catolicismo le fue inculcado desde niña y siempre había respetado a los curas, pero en la actualidad y ante todos los escándalos del clero, sólo le queda refugiarse en su Fe, que es muy profunda y, lleva su propia vida, en lo posible, apegada a las enseñanzas de Cristo.
La tradición del Domingo de Ramos, pasada de mano en mano, generación tras generación, reúne a los fieles en torno a la figura de Cristo. “El día de hoy es muy significativo”, dijo otra señora, de nombre Sara García Salas quien afirmó que el Domingo de Ramos marca un gran momento en la vida de Jesús y a los creyentes les da la oportunidad de dar gracias por todas las bendiciones recibidas y que llegan hasta los hijos y a toda su familia.“Esto es igual, dijo, que recordar el momento del bautizo porque es como volver a nacer, porque por este momento, en esa época, fuimos salvados y libres de pecado.
A sus 70 años doña Sara no recuerda cuantas veces dejó de asistir a esta acción de Gracias y recuerdo de Jesús, pero lo que sí sabe que fue por cuestiones de trabajo.
A todo lo largo de las escalinatas que llevan a la parroquia de La Asunción, los vendedores abarrotaban los espacios para la venta de ramos de palmas que, algunos compran para revender, otros se les puede ver tejiendo los elaborados trabajos que serán bendecidos en la misa e irán a adornar las puertas de las casas no sólo en estos días de la Semana Santa, sino que en muchas ocasiones la gente los deja durante todo el año con la creencia del recordatorio permanente de la presencia de Cristo.
Los precios de los ramos son variados y depende de cada persona la compra particular del ramo que aparte de apoyar y ayudar a la economía de las familias, principalmente indígenas que son las que confeccionan estos bellos trabajos renuevan su Fe.
Hombres y mujeres, adultos, jóvenes y niños, todos sin excepción, llevan en sus manos el ramo de palma para escuchar la liturgia que en su parte medular dice: "Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Entrad en la aldea y luego que entréis en ella, hallareis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decir que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban ahí les dijeron: ¿Qué hacen desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron ir. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce" (Mateo 21, 1-11).
  


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