| HABLANDO DE PRIISTAS Y TRAIDORES |
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LA PASARELA Por Antonio Madrid Armenta, entre la amnesia y la locura. No cabe duda. Armenta, está desatado. No hay freno que lo pare. ¿O sí? Vea el lector si no. Fue en su más reciente visita a Huauchinango (la única), donde ante un puñado de priístas, muchos venidos del distrito y que en conjunto no rebasaron los cincuenta, que Armenta Mier se armó de valor y se fue con todo, contra todos, contra los de fuera y contra los de casa. Hay quien dice que es víctima de la desesperación. Y como no, si nomás las cuentas no le salen. Y es que por más que Paco Esquitín le diga que le manifiesta su respaldo (lo cual no consuela ni al más necesitado), Armenta nomás no ve claro. Y fue quizá en esa desesperación que se atrevió a hacer acotaciones temerarias, que de no ser tan trágicas, debieran llamar a risa. EL PRIMER RESBALÓN Armenta, en su discurso en el Posta Garmels, afirmó, palabras más, palabras menos, que el gobierno federal no sabe cuidar ni a sus secretarios de Gobernación, quienes mueren en accidentes “circunstancialmente o coincidentemente”. Se refería, por supuesto, al accidente donde perdió la vida Blake. Entonces, con una deducción que avergonzaría a un niño de preescolar, concluyó que por ello, mucho menos pueden cuidar a la gente de a pie. Algo olvida Armenta y que las notas periodísticas y le memoria colectiva se encargan de recordárselo. Y es que durante el sexenio de Marín, del cual fue secretario de Desarrollo Social y director del DIF, falleció ni más ni menos que la esposa del entonces secretario de Gobernación, Mario Montero, la señora Patricia Rossano ¡En un accidente de helicóptero! Y con ella siete personas más. Es decir, el mismo numero de acompañantes de Blake. Que tan flaca memoria tendrá Armenta, que ni siquiera de los accidentes de casa recuerda. OTRA, OTRA… Pero por si esto fuera poco, como dicen los publicistas, Armenta, ya en una rueda de prensa posterior al evento, arremetió sin piedad contra quien hasta hace poco más de un año (cuando él era dirigente estatal del PRI) nos decía que era el mejor hombre que Puebla podía tener para gobernar nuestro sufrido Estado. Me refiero, por supuesto, a Javier López Zavala, a quien le recomendó que “no le ande mintiendo a los militantes de nuestro partido”. ¿¿¿¡¡¡What!!!??? ¡Má!, ¿pos ora?, diría Ron Damón. Y eso, porque según Zavala ha dicho que Armenta podría de no darse la senaduría, conformarse con una diputación federal. Los detalles, donde le recuerda que por la candidatura de Zavala, Armenta se sacrificó, dan tanta pena que es mejor no comentarlos, pues avergonzarían a las esposas despechadas. Luego, en un arranque de filosofía barata, dijo que hay candidatos que son anoréxicos, pues cuando se ven al espejo se ven flacos, pese a estar gordos. O narcisistas, pues pese a estar más feos que el accidente de Blake, se ven guapos (¿!) Ay guey. Una de dos, o Armenta esta medio loco o de plano perdió la memoria. Se valen apuestas. *** Sin el ánimo de causar confusión, como dicen algunos aspirantes a diputados, como nuestro buen amigo Villalvazo, debemos decir que en Venustiano Carranza, donde recientemente estuvo Zavala, afirman que lo escucharon decir que el candidato del PRI a la diputación federal por el 01 distrito no será otro que René Lechuga. También, en apuntes de aquí y de allá, se anota que Jesús Castro Díaz, ex delegado del PRI en Huauchinango y quien cobrara como súper asesor en el trienio de Rogelio López, ya trabaja en ¡Gobernación del Estado!, sin pudor alguno. ¿Que quien lo recomendó? A Enoé ni la miren. |