| LUCHA SUICIDA |
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EN APOYO DE HUAUCHINANGO Y NECAXA; APOYEMOS A LOS EX TRABAJADORES DE LUZ Y FUERZA Por JMR Desde el 2009, los trabajadores activos y jubilados de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) de las entidades federativas de Morelos, Estado de México, Hidalgo y Puebla, y el Distrito Federal, iniciaron una lucha casi suicida contra el gobierno federal, por la “liquidación de su empresa” que desde 1914 hasta el 2009 venía trabajando. Suicida, decimos, porque una vez liquidada la empresa y tomada en forma violenta por el ejército y policías federales, se les hizo a un lado de manera injusta. Los trabajadores, no hicieron más que tomar las calles, haciendo marchas y mítines en dependencias públicas y realizar huelgas de hambre en lugares estratégicos para que la ciudadanía los tomara en cuenta y se solidarizara con su lucha, lkos electricistas, como buenos guerreros han defendido desde el inicio su fuente de trabajo, no dejando entrar a nadie a sus instalaciones, pero, como siempre, se impuso la fuerza de los agresores, quienes a bayonetazo calado entraron a sus oficinas y al centro de operaciones de la empresa, agrediendo a su paso a los trabajadores y a todo aquel que se les pusiera enfrente. Con esa fórmula, sin duda, el gobierno federal esta agrediendo y violentando con ello el estado de derecho. Con tristeza se ve y se escucha por la televisión, radio y prensa escrita, que los trabajadores LyFC marchan por las calles, que constantemente son agredidos por el ejército, policías federales, y hasta por empleados públicos de menor o alto rango de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) saliendo algunos heridos por golpes; otros líderes de este movimiento terminaron en la cárcel, convirtiéndose esto en una situación difícil, donde dicho gobierno no tiene ni tendrá respuesta a las demanda de los trabajadores y así será hasta que acabe este desesperante sexenio. Porque quién puede echar abajo el decreto que Felipe Calderón ordenó ejecutar; sólo otro presidente. Es preocupante esta verdad dolorosa, pero, necesario reconocerlo porque sólo así sabremos qué les espera a todos aquellos que por alguna circunstancia tengan que protestar, ya sea por problemas de injusticia, o por problemas de pobreza extrema, que es muy común en este país. Qué mal nos sentimos cuando esto pasa; sin embargo, entendemos que, se requieren estos comentarios como para poder soltar un poco todo el coraje que los trabajadores traen dentro. La lucha de los sindicalistas de LyFC tiene muchos, pero muchos años, sobretodo como la describe el joven escritor Javier Romero Rodríguez en su libro Necaxa Cuna de la Industria Eléctrica, en la que precisa datos muy interesantes de cuando fueron los inicios de la empresa Luz y Fuerza del Centro. Se recomienda su lectura para todos aquellos interesados en realizar algún trabajo de investigación sobre esta empresa y sus trabajadores. Partiendo de esa información, no queda más que expresar por cuantas acciones difíciles tuvieron que pasar estos admirables activistas, para poder conseguir el registro oficial como organización sindical.
El acabar de golpe y porrazo con una empresa tan importante para la región y el país, no hace más que ver a este gobierno como el más inútil y estúpido en cuestiones económicas de esta región, porque los trabajadores al quedarse sin empleo ya no tienen más poder de compra, los comercios de todo tipo de bienes y servicios, bajaron sus ventas; además, hay una economía que flota, porque muchos comerciantes vienen de fuera, venden sus productos y se van, se llevan las ganancias. Pero qué pasa con los comercios que están fijos en Huauchinango y Necaxa, más temprano que tarde muchos quebrarán y eso no es bueno para todos. No cabe duda que gobiernos pasados y presentes han sido siempre antisindicalistas, sin ningún recato ellos hicieron la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, leyes y reglamentos secundarios, para que en lugar de ayudarte, te pongan trabas, entendiendo que es con el interés de proteger a los empresarios mexicanos ante los capitales extranjeros, porque si no lo hicieran, “los capitales se irían a otro país”; que pretextos más estúpidos, que se vayan ni modo, ya vendrán otros. No cabe duda, que con estas amenazas veladas siempre le sacan provecho gobierno y empresarios, haciendo el juego de tontos, porque creen que los ciudadanos se están chupando el dedo y que no se dan cuenta de lo que pasa, que no piensan que tarde o temprano esto puede estallar. La “democracia” en este país todavía no madura, porque está comprobado que en los procesos electorales para la presidencia de la república, solamente gana la derecha, con trampas pero gana, y eso no es democracia. La izquierda tendrá que seguir esperando, hasta que los nubarrones de la ley se aclaren y se les dé el lugar que les corresponde o hasta que los ciudadanos quieran y se decidan a cambiar esto, o de lo contrario pudiéramos muy pronto vernos envueltos en reclamos muy fuertes; como lo que está pasando en algunos países de otros continentes del mundo, sobre todo, si los gobiernos en turno no han entendido cuál debe ser el papel que deben realizar con la sociedad mexicana, dejen ya de burlarse y abusar de ella, la democracia recuerden, es de todos, no de unos cuantos vivillos. Este grupo de mexicanos trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, forjadores de la patria, buscaron con su colaboración el producir, generar y llevar energía eléctrica a los hogares y empresas pequeñas y medianas y al gobierno; ahora están desempleados, sabrán todos ustedes qué hacen, a qué se dedican, si ya comieron ellos y sus hijos, tampoco saben; que desde hace tres años aproximadamente algunos cambiaron de giro, se hicieron comerciantes vendiendo cualquier cosa, otros que son los menos, se acomodaron en la competencia de ellos y en cualquier otra industria que les dio trabajo. Pero la mayoría de los 44 mil trabajadores ya no tienen para comer; esa es la gente que espera nuestra ayuda, el que tiene esposa e hijos que mantener y el no saber qué futuro les espera. El hambre, señores, es mala consejera, algunos lo pueden sortear, pero la gran mayoría no, se les pide tomar conciencia de lo que pasa, son sociedad civil, por lo mismo, razonan mejor que los gobiernos. La sugerencia es que los recibos de luz, ya no se les debe pagar a los empleados del gobierno, si no que estos recibos se les debe de pagar a los empleados del sindicato de Luz y Fuerza y puedan con ese recurso sostener su lucha hasta sus últimas consecuencias, con ello mantener viva la esperanza de que muy pronto triunfarán. Que más pueden hacer si no les dejan otra alternativa, sólo la protesta en las calles, pero mientras qué comerá esta gente sin trabajo, algo se debe hacer para ayudarlos, los dos municipios de la sierra, Huauchinango y Juan Galindo tarde que temprano sentirán el peso del crecimiento económico, por la falta de los trabajadores de esta empresa liquidada. Aún cuando el gobierno y sus pseudo empleados estén controlando la industria eléctrica, no hay por qué tenerles miedo, todo lo que han hecho hasta ahora ustedes trabajadores de Luz y Fuerza, no es en vano, al contrario, esa lucha les da fortaleza. No lo olviden que la ciudadanía, aunque sean unos cuantos, están consientes de lo que pasa, siempre estarán al pendiente de lo que hagan ustedes y el gobierno. Un abrazo a todos los trabajadores de Luz y Fuerza. |