| PAR DE CABRONES |
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MUCHA TELA DE DONDE CORTAR Por José Luis Huergo Hacer estruendosas campañas políticas sabiéndose perdido de antemano: varios milloncejos (de ganancia). Dejar botada la campaña y a la gente a medio camino: obra pública garantizada para sus constructoras. Dar el salto de la muerte, de Con-vergüenza,, que diga, Convergencia, al PRI, en el momento preciso y convertirse en diputado sin hacer campaña, ni tener la menor idea del trabajo de un legislador, no tiene precio. Es el caso de Edgar Sánchez Gómez, hoy diputado local por Huauchinango, quien ganó la curul sin mover un dedo, sin hacer campaña, ni gastar un centavo. Edgar, conocido por el simpático mote de “Condorito”, gracias a su parecido con el popular personaje, tiene pavor a las entrevistas, que un servilleta lleva 3 meses 3 buscando hacerle algunas preguntillas y el diputado siempre me deja plantado. ¿Miedo? Tal parece. Y es que no le vamos a preguntar si está lloviendo en Huauchinango o si ha subido el precio de la tortilla en la serrana población. No, señor. Que su trabajo como legislador es, ni mas ni menos, representarle a usted, ciudadano. Haya usted o no votado por él. Mejor dicho, haya usted o no votado por Ricardo Urzúa, quien era suplente de Ardelio Vargas y, luego de la asunción de éste a secretario de Seguridad Pública, pos se fue de diputado federal , dejando a su vez, a “Condorito” como diputado local. De entrada, el mal Edgar se dio su vuelta por el distrito, como para conocer, sin dejar de ostentar su comisión en el Congreso, que turismo, dijo. Prometió, también, que iba a llevar carretadas de dinero a la sierra norte por concepto de turismo. De ahí en adelante se dedicó al turismo, pero por vía personal. No le interesan en lo absoluto las necesidades de su distrito. Le interesa aparecer en público, pero en Puebla, donde lo vayan conociendo. Recientemente, Edgar Sánchez y Ricardo Urzúa dieron una rueda de prensa, en Huauchinango. Preocupados, dijeron, por el techado del mercado 5 de Mayo. Primera vez, desde que son diputados, que se preocupan por algo. Urzúa desciende de los cielos muy de vez en cuando y siempre para fiestas, bautizos y posadas, nunca a la voz de: “a ver, para qué soy bueno”. En un sexenio se hizo de multimillonaria fortuna en aeronaves ¡Oh portento! Edgar estuvo al frente de Obra Pública en el negro trienio del oaxaco Carlos Miguel, entonces no le preocupó ni el piso del mercado, mucho menos el techado. Vaya, no le preocupó ni el piso del camino a Tenango, una de sus tranzas más visibles. Y, bueno, sabido como es, que no se preocupan por los votantes ¿A qué tanto ruido con el techado? A fin de cuentas el techado beneficia a los comerciantes, o sea, luego de que invadían las calles, buenamente les regalaron un lugar. Ahora quieren gratis el techo. Urzúa y Condorito, que jamás han visto los miles de casas sin techo en la región, ahora levantan sus voces airadas por algo que no beneficia sino a unos cuantos, de todos modos no en extrema pobreza. Piensa mal y acertarás. Urzúa quiere ser senador. Edgar Sánchez quiere ser diputado federal. Están, como acostumbran, usando a la gente en su beneficio. Están usando hasta a Rogelio López, el de los 170 millones que no aparecen. Tan inocentote como siempre, Rogelio cree que la maniobra es para posicionarlo a él. ¡Ah, qué pelao tan tarugo, por vida de Dios’n! Con un pelo, uno, que hubiera tenido de vivillo, Rogelio hubiera resuelto todos los pendientes que dejó Carlos Martínez Amador, por falta de tiempo. Pero no, escuchó a una bola de resentidos y se pasó 3 años hablando mal de su predecesor y robando a dos manos, ayudado por sus malandrines. Al final, ni Rogelio tendrá el hueso que hoy sueña alcanzar, ni Condorito y Urzúa cumplirán con los del mercado. Lo malo es que agitan las aguas, atrasan el avance, dejan muchas cosas sin realizar. Como siempre, el jodido es el pueblo. ¡Qué poca madre de este par de cabrones! Nos vemos, pues…
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