| QUÉ CHULA ES PUEBLA |
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OBSERVATORIO POLÍTICO Por Maquiavelo "En Puebla la expectativa –en cuanto a libertad de expresión- era muy distinta… que eso lo hubiera hecho Mario Marín no se acepta, pero se entiende. Que me vengan a decir que esas herencias e inercias las tiene un nuevo gobierno, eso son focos rojos y yo conozco organizaciones e instituciones, incluso internacionales, que están generando iniciativas para voltear a ver a Puebla". Palabras más o palabras menos fue lo que el pasado mes de octubre vino a decir a la capital poblana Emilio Álvarez Icaza, ex titular de los Derechos Humanos en el Distrito Federal a raíz de los embates que los colegas periodistas reciben cotidianamente del gobierno de parte de un sujeto pagado de sí mismo que lejos de cumplir su palabra, como todo político que se respete, por medio de sus promesas y deliquios al pueblo, ahora se le da por actuar de una incongruente manera revanchista -por decir lo menos- lo mismo contra empresarios que contra políticos y de paso periodistas que no son de su afecto. Con un talante despótico y patibulario, el uso de términos más que ominosos, groseros y bastos para quien los pronunciara desde el principio, se entiende no hubo cambio entre lo que fue la administración estatal marinista pasada, y la morenovallista de hoy. El reconocimiento del secretario de seguridad pública sobre el incidente de Chignahuapan, en donde de propia voz reconoció mandó detener, quitar cámaras y borrar toda huella gráfica, fotos, video o voz grabada de los colegas periodistas, “para defender la integridad de los policías” (¡puaffff!!!) tiene el tufo de la oligarquía tradicional priísta, la del PANismo de Vicente Fox y más con Calderón, que junto con el crimen organizado parecen ser uno al convertirse en el azote de la libertad de expresión siendo que, ¡Oh Manes!, recurren a los colegas periodistas cada vez que se les atora la enchilada. Sin duda la actitud asumida por el gobierno estatal deberá cambiar, por el bien de Puebla, como cambiados no sólo los funcionarios que no funcionan, sino los términos de que echan mano apegándose más a la realidad que en medio de una retórica vana, fatua y ligera de un discurso oficial que a nadie convence. Por otro lado la ola de aspirantes a la diputación federal en este distrito 01 con cabecera en Huauchinango se convirtió en todo un maremágnum donde, al final, parecen ser dos las cabezas principales que asoman de partidos como el PAN con Carlos Martínez Amador, (¿?) y el PRI con Carlos Villalvazo Giorgana, flamante delegado distrital tricolor quien viene trabajando, picando piedra, desde hace ya varias campañas en las que se ha quedado a un lado dando el paso a quien -con más o menos merecimientos- haya sido bendecido con el palomeo desde las alturas del poder partidista y, de acuerdo con el ritual, hoy toca. Por otro lado, Carlos Martínez Amador, de quien se dice está ya bendecido por la señal del señor gobernador para ser el representante del PAN para la contienda federal por el escaño en San Lázaro, genera expectativas, comentarios y más debido a que, desde su tío, Alberto Amador Leal, se ve ya no lo fue tanto y ahora la busca en donde mejor se acomoden en esta lucha por el poder. El problema se generó desde la pasada contienda electoral en la que la imposición de candidatos, no sólo en Huauchinango sino en el territorio estatal terminó por convertir a la política local en un verdadero cochinero en donde, ahora, el más trompudo es el que mejor come y se pavonea. Sin duda el patrimonialismo es la primera causa, leitmotiv, para buscar llegar al poder ya que, si hemos de juzgar por el propio Congreso de Puebla, veremos que al apoyo sigue el condicionamiento para hacer y deshacer. Se ve como algo normal que las iniciativas enviadas por el ejecutivo sean aprobados por mayorías aplastantes, de allí que se duda el pueblo elija efectivamente a sus "representantes" o diputados, que luego en el Congreso, estarán siempre a favor de votar el “SÍ” sin condiciones (Puebla et al). En fin, veremos y comentaremos.
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