| QUE LO CORRAN |
!Buenos Días Huauchinango!Por El Huachi
Todo esto encaminado hacia la persona del flamante concejal cuanto ignaro Emmanuel Villarreal Velázquez quien el pasado Jueves, según consta en autos (y no precisamente en un Minicooper sino de la Procuraduría ¡por supuesto!) agredió a un estudiante dentro de la Universidad de la Sierra ¡Oh Dios!, alma mater del joven, al que le rompió toda su ídem lo que, hasta el más lerdo sabe, (aunque por lo visto el regidor no) estuvo más que mal, pésimo y no porque tal vez lo mereciera el catecúmeno, seguramente autor de alguna avería que provocara la ira del Señor Regidor que transmutado en Animal Rugidor violó, además, todas las reglas legales, éticas y de cortesía que conlleva el alto honor del cargo conferido por el pueblo que no sólo ostenta sino, por lo actuado, abusa, dado que procedió, por lo conocido, al amparo de una personalidad oficial que en el Cabildo tiene gracias al voto popular y al PRI que por ir en esa ridícula Alianza PRI-PVEM ”Puebla Avanza” es decir, “colero” (léase bien; c-o-l-e-r-o”) a imagen y semejanza de aquella conocida fábula como la mosca en el cuerno del buey “vamos arando”, y que al finalizar la contienda electoral le aconteció que "Cada quien, pues, lleve el fardo que sus energías le permitan, y recuerde que en cualquier caso arar ha sido siempre una tarea que pueden compartir al unísono el buey y la mosca" y ¡zaz! le tocó un escaño en el H. Cuerpo de Regidores que le cayó de peso y confirma con su actitud cavernícola que no sólo desmereció sino le mutiló la “H” de Honorable, y ahora el resto de sus colegas debe echarlo a patadas de ese cuerpo colegiado municipal porque si no, todos, desde Omar Martínez Amador, Presidente Municipal de Huauchinango, hasta el último de los Regidores elegidos por mandato ciudadano, serán tachados, léase bien, T-a-ch-a-d-o-s ( de tacha1. (Del fr. tache). 1. f. Falta, nota o defecto que se halla en una cosa y la hace imperfecta.
¡Que lo corran!, ¡Que lo corran!, un rumor que en breve podría ser un fuerte grito hasta convertirse en clamor ciudadano y, emulando a aquél pueblo Fuenteovejuna en este caso huauchinanguense, echar fuera del Ayuntamiento a uno de sus regidores por abuso de autoridad, forajido y pedestre. No es posible que luego de una acción tan brutal como la acontecida se le siga manteniendo en el Cabildo como si nada hubiera pasado.
Ítem más, incluso luego de que se hiciera acompañar de un sujeto que, por lo que aparece en las declaraciones ante la fiscalía, iba armado con senda pistola en la cintura a guisa de un pistolero barato que, la autoridad federal, debiera de oficio investigar cómo, porqué o en aras de qué ese señor, seguramente un sicario a las órdenes del regidor Villareal, tiene la malignidad de andar armado como cualquier hijo del crimen organizado o no y entrar a una Institución como la Universidad de la Sierra a cometer barbaridades que la propia Rectoría debiera denunciar, como es su inalienable obligación, para ofrecer a los estudiantes la seguridad que no sólo los mismos escolares reclaman, sino los padres de familia, personal docente y administrativo exigen en un cuerpo de seguridad interna efectivo que evite a cualquier hijo de vecino llegar hasta dentro de las instalaciones universitarias a causar este tipo de quebrantamientos a la ley, porque de eso se trata.
Además deben investigar a los policías que fueron hasta esa escuela para atender un grito de auxilio y en lugar de cumplir con su obligación, no sólo de detener a los rijosos señalados por delitos del fuero común, los dejan ir sin mayores consecuencias, lo que habla y muy mal de la protección policíaca, oficial, a estos presuntos delincuentes cuya impunidad se antoja inaudita.
Así que, sin ir más lejos que la propia indignación ciudadana nos deje, el grito de que “córranlo”, “córranlo” seguramente irá en crescendo y deberá ser el Cabildo, liderado por Omar Martínez Amador el que actúe en consecuencia, ponga en la balanza de la Justicia el actuar de este par de simios y dé a cada uno lo que en justificada medida, por su propio proceder, se han hecho acreedores. Conste. |