PRESUNTOS TALAMONTES EN SU AFAN DE HUIR DE LA POLICÍA FUERON A CHOCAR CON UN HATO DE SEMOVIENTES QUE PLÁCIDAMENTE CRUZABA LA CARRETERA Antes, en persecución suicida, pusieron en riesgo a la población ir por las calles como bólidos
Llevaban una camioneta cargada con troncos de pino Dos detenidos un tercero, del que se desconoce su identidad, habría huido, dicen Texto: Redacción Fotos: Abelardo Domínguez AHUAZOTEPEC, Pue.- 28 de octubre de 2011.-NSN.- Una auténtica chuza de vacas con saldo de cuatro semovientes fallecidos, una camioneta destrozada y dos presuntos talamontes detenidos sucedió la tarde de ayer en la carretera federal 119 Tejocotal-Tlaxco luego de una rápida cuanto furiosa persecución.
Los hechos comenzaron a desarrollarse alrededor de las 18:00 horas cuando una patrulla de la Policía Municipal circulaba por la carretera 119 a la altura del paraje conocido como “Los Vibradores” con rumbo a Zacatlán y encontraron a una camioneta, que viajaba en sentido contrario, con rumbo a Ahuazotepec y notaron que iba cargada con troncos de árbol cortados en rodajas, de los llamados “bancos” para taqueros y le marcaron el alto.
En la camioneta americana marca Ford Lobo tipo pick-up F150/F150, modelo 1997 color rojo, con placas de circulación KX-79-187 del Estado de México tripulada aparentemente por tres personas, por lo visto, cundió el pánico y emprendieron una huida a toda velocidad haciendo rechinar las llantas y saltando con celeridad los topes de la carretera.
Los policías, a bordo de su patrulla comenzaron a maniobrar para dar vuelta a su vehículo y vieron que la camioneta huía, como exhalación, con riesgo de volcarse o tener algún accidente de graves consecuencias, lo que más tarde sucedería.
Los presuntos talamontes, al llegar a la población de Ahuazotepec, aceleraron a fondo y con un rugido del motor que hizo voltear a la gente que en ese momento caminaba por las banquetas, circularon a toda velocidad por la calle principal levantando una espesa nube de polvo y la gente azorada veía como corrían sin importarles más nada por lo que en caso de que algo o alguien hubiese atravesado su camino las consecuencias habrían sido fatales.
Sin embargo, aún había más. Todavía no se asentaba el polvo levantado por el bólido rojo cargado de troncos de árbol, cuando entró en escena la patrulla de la Policía Municipal que, erizada por los rifles que los uniformados portaban a bandola, la torreta encendida y la sirena a todo volumen se abría paso a toda velocidad, de igual manera como lo hicieran momentos antes los presuntos talamontes.
Así, como un rayo que se pierde, los vecinos observaron que las centelleantes luces de la patrulla se opacaban por el polvo que levantaba a su paso hasta perderse de vista y luego de un instante todo quedó, de nuevo, en silencio. La gente se hacía cruces preguntado lo ocurrido.
Ambos vehículos, uno tras el otro, salieron del pueblo como alma que lleva el Diablo y enfilaron por la carretera federal 119 con rumbo al entronque con la carretera 130 México-Tuxpan con el fin, evidente, los talamontes, de perder de vista a sus perseguidores huyendo, bien hacia Huauchinango o bien hacia Tulancingo.
Mas sin embargo la suerte de éstos estaba echada cuando al llegar a la altura de San Miguel Ayotla, a unos tres kilómetros de Ahuazotepec, un hato de pacientes vacas atravesaba, al paso tardo, la carretera rumbo a su boyera cuando fueron brutalmente embestidas por el bólido rojo cargado de troncos de árbol golpeando ferozmente a cuatro de ellas que fueron destrozadas inmisericordemente al embate del hierro y el acero de la camioneta que detuvo su suicida carrera en un árbol donde fue rematada y convertida en chatarra propia para la fundición.
Casi de inmediato llegó la patrulla de la Policía que les pisaba los talones y observaron la dantesca escena de vacas atropellados, algunas brutalmente desmembradas, otras laxas como durmiendo pero cuatro de ellas ya sin vida.
Dentro de la camioneta se encontraban, milagrosamente con vida, dos sujetos, uno de ellos de nombre Jaime Vargas quien tiene en su haber, valga la redundancia, haber salido caminando de la Comandancia de la Policía Municipal luego de que fuera detenido por otras infracciones y nadie se dio cuenta de la huida.
El otro sujeto es un conocido talamontes de nombre Edgardo Carrasco. Ambos fueron puestos a disposición del agente del ministerio público en turno en Huauchinango en donde se les iniciaría la averiguación previa correspondiente para que respondan de estos actos. Corrió el rumor de que un tercer sujeto, que al parecer también viajaba allí mismo, habría logrado huir del lugar del accidente.
Vecinos del lugar sorprendidos y admirados por la chuza de vacas muertas comentaron que si bien se trató, lamentablemente del deceso de unos semovientes, el lugar del accidente es un paradero de autobuses que algunas veces rebosa de gente esperando el camión, lo que pudo haber derivado en una tragedia infinitamente mayor. Esperan que estos sujetos reciban el castigo que les corresponde y paguen adecuadamente los daños causados.
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