CAPTURA LA POLICÍA AL “NOVIO” DE LA MENOR DE EDAD ASESINADA Y “ENTABADA” Y NARRA CÓMO LA MATÓ El asesino confeso tiene 16 años
Todo porque “ya no me quería” La menor pertenecía al grupo “Emo”, él era un “Nini” Redacción PUEBLA, Pue.- 30 de mayo de 2011.-NSN.- Escalofriante narración con sangre fría fue la que hizo, ante las autoridades ministeriales, el presunto asesino de la menor de edad cuyo cadáver fue abandonado en la azotea de una casa y posteriormente metido en un tambo de 200 litros en donde fue “escondida”.
De acuerdo con la información, en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Puebla (PGJ), el menor de edad, Eduardo “N” un noven “Nini” (que ni estudia ni trabaja, estaría comprometido en el homicidio de la niña Vanezza Sotarriba Marín de 13 años de edad quien fue encontrada dentro de un tambo de 200 litros sin vida y en pleno estado de descomposición donde fue “escondido” su cuerpo después de haberle quitado la vida.
Juan Luis Galán Ruiz, director de la policía ministerial dio a conocer que la muerte de la menor de edad se habría provocado debido a que la niña terminó una relación sentimental con el también menor de edad de nombre Eduardo “N” de 16 años de edad.
Los hechos habrían sucedido luego de que hoy occisa, pese a haber terminado con su relación con Eduardo acudió, el pasado sábado 21 de mayo, a la casa del chamaco a invitación previa, en la colonia Loma Bella, lugar que se convertiría más tarde en el escenario de este escalofriante cuanto escandaloso y revelador crimen sobre los motivos de los jóvenes.
Fue al llegar a la casa del joven y verse, cuando los chamacos iniciaron una fuerte discusión en las escaleras, en la que el reclamo sobre el abandono de su relación era el tema principal.
Pese a todo Vanezza subió a la azotea del edificio cuando Eduardo le pidió lo acompañara para bajar una ropa y una vez estando allá arriba comenzó de nueva cuenta la discusión en la que salió a relucir que ella tenía ya otro novio y era un miembro de un grupo “Emo” al que ella misma pertenecía y le dijo que la trataba de diferente manera, muy bien, amable, etc., lo que habría enfurecido a Eduardo quien la tomó del cuello y comenzó a apretarla cortándole la respiración.
La muchacha sse desvaneció y comenzó a sangrar por la nariz, mas sin embargo, aún no moría del todo, por lo que el “novio” agraviado se sentó sobre su tórax haciendo presión hasta que logró agotarla y desaparecer de ella cualquier hálito de vida.
Una vez consumado su crimen, el menor asesino se quitó la camiseta que llevaba puesta para limpiarse las manos de la sangre que había manado de la nariz de la occisa y comenzó su macabra tarea de esconder el crimen.
La arrastró hasta una de las jaulas en donde los vecinos colocan su ropa para secarla y la tapó con algunos trapos y plástico que por allí encontró dejando el cuerpo abandonado en un rincón sin que se evidenciara lo que bajo todo ese hacinamiento de cosas se escondía.
Dos días después, el lunes por la mañana, pensando en cómo deshacerse del cuerpo del delito, sin pensar en las consecuencias de su criminal acción y lo que le acarrearía, Eduardo acudió a una tienda para comprar algunas bosas de plástico, de tamaño grande y se las llevó consigo maquinando sobre lo que haría más tarde en la azotea de su casa.
Una vez allí comenzó la macabra tarea de quitar los plásticos y trapos que cubrían el cuerpo muerto de su novia y comenzó a jalarlo y moverlo para colocarlo dentro de las bolsas de plástico y una vez hecho el paquete lo cargó para meterlo en un tambo de 200 litros que cubrió con una manta que llevaba consigo y luego, durante las investigaciones de los agentes ministeriales, la madre del criminal reconoció como suyo.
DESCUBREN EL CUERPO
Pero fue hasta cinco días después de haber sido asesinada la jovencita, el jueves pasado, cuando comenzó a conocerse este crimen que ilustra algunos de los puntos más inquietantes que llevan a los jóvenes a cometer estos hechos con tal sangre fría que sólo pueden ser encontrados en las páginas más truculentas de los relatos de terror.
Todo inició con una llamada telefónica a los números de emergencia en la que informaban sobre el hallazgo de un cuerpo humano en estado de descomposición embolsado y “entambado” que se encontraba en la azotea de un edificio de la colonia Loma Bella.
Al lugar de los hechos llegó la policías municipal adscrita al Sector Tres, quienes al percatarse del crimen, se encargaron de resguardar el cuerpo en lo que arribaba el agente del Ministerio Público.
Los Policías Ministeriales, dentro de las investigaciones que llevaron a cabo entre los vecinos del edificio lograron conocer que una mujer inquilina del edificio número 1 lavaba su ropa y se disponía a tenderla en la azotea para que secarla, razón por la que subió a checar sus ganchos y observar si todavía quedaba agua en el tinaco.
Una vez en la azotea se percató de un olor fétido que invadía la azotea y, al buscar el origen de la pestilencia, descubrió que emanaba desde adentro de un tambo metálico de capacidad para 200 litros donde se encontraba un bulto envuelto por bolsas de plástico color negro.
Pensando que se trataba de un animal muerto, con un palo le picó a la bolsa y entonces al abrirse se dio cuenta de que lo que contenía era un cuerpo humano, la asustada mujer dio parte a los números de emergencias.
Tras el levantamiento del cuerpo y la necropsia de ley, se asentó en la averiguación previa 56/2011 de la Agencia Especializada en Homicidios que la causa del deceso fue asfixia por presión.
En la necropsia los médicos forenses se percataron de que el cuerpo no presentaba lesiones del tipo que son ocasionadas por armas blancas o de fuego y el cronotanato diagnóstico arrojó que el deceso ocurrió en un tiempo transcurrido entre siete y diez días, el cual coincide con el tiempo de desaparecida de la menor.
YA LA BUSCABAN Y EL PRESUNTO ASESINO CONTRIBUYÓ A LA DISTRIBUCIÓN DE VOLANTES
Es de hacer notar que desde la desaparición de la joven, una semana antes, los padres de Vanezza ya la buscaban, sobre todo porque el mismo día del crimen y en que desapareció todo vestigio de la muchacha, ella había recibido una invitación a una fiesta, a la que nunca acudió, por ello la preocupación era aún mayor.
Así que se dieron a la tarea de reportarla como desaparecida y al mismo tiempo se organizaron con algunos vecinos para elaborar algunos volantes para repartirlos y pegarlos en diferentes lugares de la ciudad, trabajo en el que participó de igual manera y con toda la calma y sangre fría el presunto asesino de la niña, Eduardo “N”, pese a que conocía perfectamente no sólo el paradero de la menor, sino la suerte que había corrido.
Eduardo “N” fue detenido por la Policía Ministerial y puesto a disposición del agente del ministerio Público Especializado en Justicia para Adolescentes en donde se realizarán las investigaciones del caso y ser consignado ante un Juez. |