| ALGO APESTA EN LA DINAMARCA HUAUCHINANGUENSE ¡ |
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Buenos Días Huauchinango! Por El HuachiA diez días de que el regidor de Ecología en este municipio Emmanuel Villarreal Velázquez escenificara penoso cuanto agresivo y brutal ataque a un estudiante universitario dentro de las mismas instalaciones educativas, la propia Universidad de la Sierra calla vergonzosamente el hecho y abdica a su obligación de ofrecer seguridad a los alumnos, lo mismo hace el “H” (¿) Ayuntamiento. Mientras los prolegómenos de la denuncia penal, enmarcada en la averiguación previa 691/2011/Huauchinango integrada por los delitos de lesiones, amenazas y lo que resulte debe, -seguramente- seguir con los pasos que el protocolo marca, la Universidad de la Sierra hace un vergonzoso cuanto pusilánime silencio ante este brutal ataque a un estudiante dentro de sus propias instalaciones y a la vista de todos. O, al menos, es lo que se conoce dado que no han siquiera emitido un extrañamiento público a la conducta, evidentemente criminal, del sujeto de marras que, para ludibrio del pueblo huauchinanteco, ocupa el cargo de Regidor dentro del H. Cabildo del municipio mismo que por lo visto y actuado hasta el momento pierde su acepción de “H” (Honorable) para ponerse al mismo nivel del pelafustán de Ecología ante su evidente silencio. Sin duda, diría el filósofo, las ratas ayuntan con sus pares. Y, menos, el director de Seguridad Pública René Acoltzin ha dado a conocer el porqué los policías municipales que acudieron a la Universidad de la Sierra para atender el llamado de auxilio sobre el conflicto que había dentro de estas mismas instalaciones educativas declinaron detener a los rijosos, tío y sobrino los cuales, sabemos hoy, irrumpieron de manera violenta a esta escuela con el fin único de satisfacer una venganza personal del sujeto llamado Emmanuel Villarreal Velázquez quien ocupa el cargo de Regidor dentro del Cabildo de Huauchinango y al que ha manchado con esta actitud propia de trogloditas iletrados. Será acaso que el resto del Cabildo se encuentre en las mismas condiciones de elemental conocimiento y actúan de la misma primitiva manera a la de su socio y contlapache? Han llegado al grado -en estos diez días- de no emitir siquiera un comunicado marcando un deslinde que, por la misma profilaxis política, ni siquiera las aguas de la fuente interactiva podrá ya lavar a menos, claro, el Cabildo en pleno le otorgue un elemental permiso por tiempo indefinido al reo de culpa que lo ponga pie a tierra para encarar su propia acusación criminal y no desde el pedestal que el pueblo le confiriera para representarlo que, habrá que decirlo, bien pobre es su actuación en este rubro, según la apreciación de personal municipal cuando sólo se acerca a cobrar sus quincenas. Sin duda, algo apesta en Dinamarca, frase célebre que da título a este comentario y don William Shakespeare pone en boca de uno de los personajes de su “Hamlet” que se puede hoy parafrasear aludiendo al abuso del poder, que no debe ser tolerado ni por la Constitución ni por la ley cuando es ejercido por acción u omisión de un funcionario público ya sea por inobservancia, ignorancia o flagrancia, por lo que no puede decirse que algo que huela bien en este trance y lo más alarmante es el silencio cómplice de las instituciones que dicen cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la propia del Estado Libre y Soberano del Estado de Puebla y las Leyes y Reglamentos que de ellas emanen.
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