PUEBLA, 13 AÑOS DE MALA SUERTE

Observatorio político
PUEBLA, 13 AÑOS DE MALA SUERTE
Por Maquiavelo
La Triscadecafobia es, por definición, el persistente, anormal e injustificado miedo al número 13 y bueno no podemos menos que, luego de estos 13 años que hemos padecido gobiernos tan estultos, dictatoriales y pálidos, que los poblanos tenderíamos a desarrollar este tipo de Fobia.

Tras 18 años de Paz que iniciaron con don Alfredo Toxqui Fernández de Lara, Guillermo Jiménez Morales y la Paz Melquiadiana con quién ustedes ya saben, nos tocó en suerte que elevaran al máximo cargo del Estado al Mixteco Mario Marín Torres quien, sin duda, colocó a Puebla en el ojo del huracán mundial, desafortunadamente con nada verdaderamente loable, sino por algo tan indigno que la historia se encarga de marcarlo como “El Caso Lydia Cacho”, ni más ni menos.

Tanto revuelo causa por lo impactante del asunto y las resultas es su persistencia en la noticia de Primera Plana Mundial, que un sexenio y “Cacho” después nos coloca, verbigracia los ganadores del Oscar Alfonso Cuarón y Benicio del Toro nuevamente en el ojo del huracán con su película en cierne; “Los demonios del Edén” basada, precisamente, en el affaire  Kamel Nacif/Mario Marín, cuando se evidenció una red pederasta y de pornografía infantil en México, que alcanzó a lo más alto de la élite política en el país y siguen tan campantes.

Sin duda vemos que nada ha cambiado. Ejemplo de esto son los más recientes casos de abusos y presos políticos en los que, desde entonces, la Procuraduría del Estado de Puebla, antes de que cambiara de nombre por el eufemismo de “Fiscalía” (que para el caso es lo mismo) es un verdadero vertedero de suciedad, crimen, abuso y basura debido, precisamente, por su falta de integridad y cometido que es el de la Procuración de Justicia que ni la procura ni la castiga y lejos de eso es, sin duda, cómplice de los criminales.

Debido a eso y por el hartazgo, en el año 2011, un sujeto indefinido, supuestamente “decente” llegó al poder con un capital político como no se había visto, Rafael Moreno Valle, las esperanzas del pueblo se cayeron desde el principio, en su toma de posesión.

En esa ocasión, con un discurso envalentonado, grosero y revanchista comenzó a revelar su verdadera personalidad que diferente a la crisálida que se había mostrado en su campaña política, salía de su cascarón un gusano feo, lleno de púas y ponzoña y que la tomó, primeramente contra los periodistas y luego contra todo lo que se moviera.

Tiempos de furia y raterías, de excesos y bacanales, abusos y uso desmedido del poder, en fin, lo peor de lo peor en los últimos años, tantos que muchos pedían (valga el despropósito) a Marín  volviera. ¡Ja!

Tiempos de violencia y nacimiento de los huachicoleros que a la fecha nos tienen sumidos en la delincuencia, en crimen organizado y el revanchismo político sin precedentes. Con un Jefe de Policía del Estado, “amigo” de Moreno Valle,  incoado con el fenómeno criminal que dio paso al famoso “Triángulo Rojo”, en fin.

Por lo que hoy, al final de su sexenio con una extensión del mismo al imponer a Tony Gali, cuyo gobierno pálido e inocuo para verdaderas reformas ya termina dentro de un cuestionado proceso electoral violento y de masacres. Sin duda, los poblanos debemos temer al número 13, puesto que esos son los años en que estoicamente hemos recibido estas acometidas.

Por tal motivo no creemos que los poblanos hayan votado por una extensión del poder del mal. Sin duda, habrá una Tabula Rasa que deberá dar a cada uno lo que verdaderamente merece. Veremos y diremos. Conste.